Caso Puebla: Anulación o Ratificación – Geovani Pérez Muñoz

Al lado del camino

Geovani Pérez Muñoz

En un mundo de ubicaciones geográficas, posiciones políticas y contraposiciones ideológicas nada es más sano que ubicarse a un lado del camino. El análisis de las situaciones coyunturales que día a día enfrentan nuestras ciudades, gobiernos y sistemas políticos requieren de la máxima neutralidad posible.

Por supuesto cada persona que quiera analizar un fenómeno político tiene una historia, una formación y una orientación específica; el que esto escribe no puede ser la excepción, pero estoy convencido que incluso en una columna de opinión se puede perfectamente balancear la propia cosmovisión, los vicios y las pasiones con el reconocimiento objetivo de la realidad.

Después de esta necesaria introducción, que describe la intención de esta columna y siempre observando lo que sucede al del camino toca analizar lo que ocurre en el Estado de Puebla.

 

Antecedentes

El conflicto político post-electoral que se vive en el Estado de Puebla tiene sus orígenes en la reforma a la Constitución del Estado en el año 2011, en la que se homologan las elecciones locales con las federales. Lo que parecía un recurso necesario para reducir el costo de organización de las jornadas electorales y evitar el hartazgo ciudadano de tener elecciones en años consecutivos se convirtió en una herramienta ideal para el proyecto transexenal del exgobernador Rafael Moreno Valle.

En la práctica, se perdieron los incentivos para actores y partidos políticos de oposición, es decir, a casi nadie le interesaba estar solo 22 meses al frente del gobierno estatal excepto al partido en el poder.

En una elección de trámite, se concretó la continuidad en la figura de Tony Gali Fayad que en unos días termina su periodo. Esta llamada “minigubernatura” constituyó el puente necesario para que la esposa de Moreno Valle intentara sortear la idea de una imposición conyugal.

 

El Proceso Electoral

En medio de la ola de morena en las campañas políticas de todo el país, Martha Érika Alonso logra la candidatura de la coalición por Puebla Al Frente encabezada por el PAN. Con recursos suficientes y una estrategia mediática de alta proyección para denostar al candidato Luis Miguel Barbosa de Morena se mantiene en un rango de empate técnico y con una ventaja marginal hasta el día de las elecciones.

Los análisis estadísticos de lo que podía ocurrir el 1 de Julio necesariamente tomaban en cuenta, además del resultado propio de las mediciones, una transferencia de votos de la elección presidencial a las elecciones locales. Al día de hoy sabemos que esa transferencia de votos fue de alrededor de 20 puntos porcentuales en todas y cada una de las posiciones que se eligieron en esa elección concurrente, con una única excepción la Gubernatura del Estado en la que el resultado oficial es el triunfo de la candidata Martha Érika Alonso con un poco menos del 4% de los votos.

El argumento de los hasta ahora vencedores es el voto diferenciado. Que bien puede ser un elemento explicativo de lo ocurrido, acompañado de la crítica al candidato opositor y a su papel en la campaña. Pero hasta ahora no hay ningún estudio formal y profundo que se contraponga a las evidencias de la llamada “ola de morena”.

 

La impugnación de Morena

Miguel Barbosa Huerta reclamó lo siguiente: Conteo voto por voto de la totalidad de las casillas. Rebase de gastos de tope de campaña, uso inequitativo de los medios de comunicación social y violación a los principios constitucionales rectores de la elección (violencia el día de la elección, compra de votos y uso de recursos públicos e intromisión de las autoridades locales)

El conteo voto por voto desde el punto de vista de Morena arrojó nuevas irregularidades que junto a la impugnación que también se llevaba a cabo en el municipio de Monterrey derivó en una nueva queja; la violación de la cadena de custodia de los paquetes electorales. El análisis jurídico de todos estos elementos será la base de la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en los días por venir.

 

Lo político vs lo jurídico

La primera parte de la impugnación de Morena no tiene el peso suficiente para constituirse en una o varias causas de anulación. Los topes de campaña se han fiscalizado a través de los órganos competentes del Instituto Nacional Electoral. El acceso inequitativo a medios debería ser causal para anular un buen número de elecciones en todo el país, pero tiene sustento en la normatividad y los tiempos asignados por el mismo instituto así que no parece que vayan a ser objeto de una revisión más exhaustiva. Y la violencia electoral, aunque bien documentada, no representó la cancelación de la jornada electoral en grandes zonas del estado.

El mejor argumento jurídico es la violación de la cadena de custodia. Si se revisan los resultados oficiales por Distrito electoral se puede constatar que los 100 mil votos entre el primer y segundo lugar están concentrados en el corredor de la sierra norte que va de los municipios de Venustiano Carranza a Chignahuapan una parte del estado que tradicionalmente es de difícil acceso con horas y horas entre municipios, entre localidades y cabeceras municipales y por supuesto distritales, ahí cualquier cosa puede ocurrir y si hay suficientes pruebas puede ser la llave de la anulación.

Aquí la problemática es que Puebla Estado No es Monterrey y la diferencia entre primero y segundo lugar es mucho más amplia, allá es de menos 1 punto porcentual y aquí de casi 4%. El papel en última instancia del TEPJF es la defensa de todos y cada uno de los votos por lo tanto el mensaje político de darle marcha atrás a una elección con 100 mil votos de diferencia puede ser devastador porque entonces ¿para qué sirven las elecciones, si todo se resuelve en tribunales? Y por el otro lado, las irregularidades, los muertos por violencia y la elección de estado han calado profundamente en el imaginario colectivo de los poblanos y nos hacemos otra pregunta parecida ¿para qué sirven las elecciones si puede haber y se permite ese grado de manipulación? El país con todos sus problemas fue testigo de una jornada electoral ejemplar que todos los que estamos interesados o no en política elogiamos.

Alejados de simpatizantes de Morena o del PAN, siguiendo, observando la ruta jurídica, dimensionando las irregularidades que presenciaron los ciudadanos poblanos se vuelve justa una solución política. Nuevas elecciones, organizadas por el Instituto Nacional Electoral, con un gobierno interino imparcial y producto de un consenso, con los mismos o con otros candidatos si así conviene a las partes en conflicto y con las miradas de todo el país, al lado del camino, acompañando la consolidación de las prácticas democráticas electorales de un estado tan importante como es Puebla.

Desde este punto, la anulación parece la mejor alternativa. Certeza y legitimidad conseguiría el triunfador y podría sentar las bases de lo que todos queremos como ciudadanos, un mejor gobierno que sea el resultado de mejores procesos democráticos, para que mayorías y minorías puedan exigir en consecuencia.

Twitter: @GeovaniPerezM

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