México Nación Política

El Retorno de un Viejo Conocido – Uzziel Marroquín

Laberinto del Homo Sapiens

Uzziel Marroquín

Twitter: @changosapiens

Nos encontramos a escasos días de que se efectué la formal transición de poderes. Eufóricamente, los millennials optaron por un símbolo diferente a lo actual pero similar a lo de antaño. Mismo donde radicó el triunfo de Peña Nieto: la nostalgia de un pasado “glorioso”, donde los que sí saben gobernar” lo han hecho bajo el estandarte de la revolución y el “progresismo laicista”. Esos que han triunfado en la urnas (curiosamente los antepasados de estos, nunca lo hicieron mediante sufragio, sino mediante la utilización de la maquinaría de simulación y bajo coacción de toda índole), que legal y legítimamente ascenderán por el templo mayor para ungir a un nuevo Tlatoani, tocado por el derecho divino de la voluntad popular (mecanismo de dudosa imparcialidad para justificar las decisiones gubernamentales) y que lo hará tan empoderado como no se ha visto desde Salinas de Gortari. Dotado con el poder de la palabra y mando, el nuevo Tlatoani imperante traspasará la división de poderes, como en tiempos del PRI-Sistema Político Mexicano (término acuñado por Felipe Pesquera Lizardi en su obra: El Testamento del Siglo), donde la palabra del Tlatoani era ejecutable por todos los medios posibles.

Pareciera que nos acecha una vieja y conocida sombra del pasado, en la antesala de materializarse. Dotará de “súper poderes” constitucionales al Ejecutivo y reducirá los contrapesos constitucionales de los otros poderes y organismos rectores (como el INE). Hay señales de una regresión y, principalmente, en los logros de la democracia a la mexicana (con sus defectos, pero evolucionando a pasos que la sociedad misma ha dispuesto). Se avizora una desfiguración de la misma, arguyendo la voluntad popular que podría conducir a una democracia directa retórica, con mecanismos discrecionales. Una versión mejorada de los años del partido hegemónico. Me refiero a dos viejos conocidos: el caudillo y su partido dominante. Será una versión reinventada de Plutarco Elías Calles, quien fundó el PNR en 1929. Partido que ha de sufrir su “cuarta transformación” en siglas y cuadros políticos no dentro de sí, sino en MORENA. De los cuadros políticos dependerá la persistencia en la cúspide de este nuevo grupo en el poder, que tendrá su principal reto en homogenizar sus distintos intereses, ya que fue forjado de los restos de diferentes cuadros e intereses que no comulgan entre sí y han dado destellos de conflictos. Se resumen en dos grupos: moderados y radicales. De igual manera, la falta de oficio de la nueva Legislatura, que se ha visto deslumbrada por arribar en una situación inédita, potencia al presidente entrante. Son portadores de una carga muy pesada llamada: ‘corrupción’ (cuando el nuevo grupo político ha dicho que desterrará del ámbito público).

Quizás hemos sido drásticos al comparar al nuevo grupo político con el “viejo PRI”, pero los hechos nos indican que pareciera que el nuevo régimen buscará a todas luces la preeminencia de su hegemonía, coartando los poderes fácticos y los contrapesos constitucionales. Apoyándose en el ‘pueblo’, cooptará con políticas públicas asistencialistas, aumentando con ello la discrecionalidad y prebendas políticas-electorales. Ya se ha anunciado los cambios en la administración pública. Por eso, hay quienes argumentan lo anterior. Pero también es cierto que se ha magnificado, polarizando a la sociedad y moviendo los hilos de los intereses públicos. Somos parte de esta lucha por el poder, y los poderes están moviendo sus piezas: unos para subordinar a otros y los otros para revertir.

Por otro lado, el reto de los poderes constitucionales y de los organismos autónomos son grandes. Se encuentran a la expectativa de las posibles modificaciones de la Carta Magna, que podrían mermar su autoridad y capacidad operativa. En principio, bajo el argumento de la austeridad, que ciertamente es necesario reducir el gasto gubernamental. Pero éste no sólo recae en la nómina de los servidores públicos (inclúyase magisterio), ya que muchos de los excesos de la burocracia dorada recaen en otros gastos de operatividad y representación. Para muchos, esta medida de “austeridad republicana” pondría en grave riesgo la actuación gubernamental, al provocar la desprofesionalización del servicio público. Abre la puerta a la inexperiencia de oficio en áreas neurálgicas, la prevalencia y quizás aumento de la corrupción, así como el mayor empoderamiento de las mafias sindicales (que, en opinión, deben reformarse o desaparecer). Es entonces cuando se pondrá a prueba el profesionalismo en el servicio público, ya que se encuentra en juego la estabilidad económica personal. Es cierto que el Servicio Civil de Carrera Federal es eficiente, manteniendo en constante renovación las capacidades de sus miembros. Superado por el Servicio Profesional Electoral del INE, que suele ser más transparente y competitivo en los mecanismos de rotación y ascenso. Este organismo será puesto a prueba para mantener su legitimidad, pese a las inclemencias detonadas en los OPLE’s de las entidades (que suelen ser una oficina apéndice del respectivo Palacio de Gobierno local) y las posibles intromisiones de los grupos de poder.

Finalmente, todo queda para la reflexión. Hasta no concretarse las especulaciones y los escenarios planteados. No hay que encandilarse con el canto de las sirenas y desencadenar el caos en nuestras respectivas esferas. Hay de dar siempre el beneficio de la duda. No desestimar y tirar por la borda las distintas reflexiones. Pero, sobre todo, buscar entender el origen de las cosas a través de la información documentada y evitar la radicalización fundamentalista, de la cual estamos siendo objeto, porque se está forjando un adoctrinamiento con tintes del pasado.

Posdata: ¿Por qué la decisión del Banxico, de mantener y renovar uno de los billetes con la figura idolatrada del nuevo régimen? ¿Acaso es una sublevación simbólica? ¿Acaso obedece a una cortesía para aminorar una posible fricción entre el ente autónomo y el nuevo régimen?

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