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Limpieza Profunda – Lulú Velázquez

Vida y Sentido

Lulú Velázquez

Hace unos días, como ya es costumbre cuando se acerca Navidad y fin de año, me dediqué ha hacer una limpieza profunda en casa para sacar todo aquello que no utilizo o que ya no me será útil, para darlo a quienes lo necesitan. De tal forma que, cuando lleguen estas fechas importantes, todo se encuentre en orden. Pero no pretendo aburrirte con mis anécdotas de la limpieza del hogar, sino, más bien, debido al hecho, pude reflexionar sobre la importancia de limpiar el alma, para poder dejar atrás todo aquello que nos puede dificultar seguir adelante.

Todos los días nos topamos con noticias que nos preocupan o entristecen. Al igual que en nuestras relaciones personales, no siempre existen buenos momentos. Muchas veces, esos cruces de emociones no son del todo desechados. Siempre quedan residuos de ellos, que va ensuciando las paredes de nuestro ser y, al tener un cúmulo grande de emociones negativas, sin darnos cuenta las vamos reflejando.

 

Limpiando nuestra casa interior

Para hacer una limpieza profunda del alma, debemos echarnos un chapuzón al interior de nuestro ser y activar algunos recuerdos, porque no ignoramos que es lo que nos ha dejado un mal recuerdo. Tendemos a olvidar los buenos. Pero los malos, difícilmente. Nos cuesta reconocer si tuvimos participación en estos malos recuerdos, ya que somos especialistas en echar culpas hacia otro lado y fatuos para reconocer lo que hicimos mal. Dentro de este proceso tendremos que aplicar el perdón y la reconciliación.

No existe una sola persona que no anhele la paz. A un amigo le decía, “te deseo que tengas la paz que sobrepasa tu entendimiento y tu corazón”, esa paz única que no la podemos dar nosotros porque es divina y que, para obtenerla, debemos primero creer que existe, prepararnos para recibirla y valorarla para poder compartirla.

La época se torna más violenta debido a la devaluación que le hemos dado a la vida. Ponemos de pretexto la nueva era, donde la tecnología lleva la delantera robándonos la admiración, sin darnos cuenta de que eso mengua nuestro valor humano. Yo no te estoy diciendo que el desarrollo sea malo, para nada. Sólo quiero que hagas conciencia que las cosas materiales pasan y, cuando nos vamos, no se van con nosotros. Sin darnos cuenta, hemos perdido terreno en nuestra sensibilidad. Ahora es tan común escuchar que alguien fue asesinado, violado, robado, etc., que hasta nos damos por bien servidos con decir debemos tener más cuidado. ¿Qué nos está pasado? ¡Le estamos restando valor a la vida!  Estudios comprueban que las emociones negativas acumuladas generan conductas violentas, porque se viven entornos enfermos y eso se ve reflejado en nuestra sociedad. Todo es una cadena que lleva a un solo resultado: destrucción. Ahora bien, ¿por qué te digo todo esto? Porque es importante saber vaciar el alma, hacer una limpieza interior y dejar que lo divino se apodere de ella. Que se vuelva a reflejar la luz con la que cada uno de nosotros ha nacido y que fue dada para iluminar el camino de aquellos que tienen dificultades para salir adelante.

 

Estar bien para partir

No debemos aprender sólo a vaciar el alma para tener una mejor vida, sino también para tener una muerte digna, dejando todo bien con nuestros seres amados para los que tenemos una esperanza: prepararnos para nuestra nueva vida. Podemos acompañar o ser acompañados hasta el ultimo aliento, pero el momento de trascender lo haremos solos. En ese tránsito, que para muchos significa miedo, por la incertidumbre, es cuando vamos a necesitar un alma llena de paz. Un médico paliativista, llamado Erick Benito, dice: todos debemos prepararnos para el mejor viaje, «los vivos cierran los ojos de los muertos y los muertos abren los ojos de los vivos». ¿Tenemos tiempo para prepararnos? No lo sabemos. Quizás hoy sea mi último día aquí. Quizás me falten muchos años más. Pero lo que sí puedo decirles es que mi trabajo me ha enseñado a ver la vida solo por hoy. Como lo escuchamos en algunos grupos de apoyo: Date tiempo para limpiar tu casa interior, para hacer una oración donde puedas abrir tu corazón y dejar fluir todo aquel cúmulo de emociones que están pegadas en la pared de tu alma.

Hace unos meses, una paciente me dijo: “Cuando cumplí 18 años perdí a mi madre. El dolor era tan grande, que todos los días le pedía a Dios que me llevara con ella y, una noche, soñé que ella me decía: ‘no sufras por mí. Para que podamos estar juntas debes aprender a vivir’. A partir de ese día, comencé a disfrutar la vida y a preparar mi viaje al encuentro con mi madre. Ahora que ya estoy desahuciada para los médicos, estoy preparada para mi viaje”.

Te invito a que hoy, antes de cerrar tus ojos para descansar, pienses en esto: La razón tiene un límite. No puede penetrar el alma porque en ella solo entra lo divino y tú eres quien le puede dar permiso para entrar. Es una libertad de la cual todos gozamos.

Me alegra que me leas!!

 

 

 

 

Un comentario

  1. Mi querida amiga….solo puedo darte las gracias.. porque en los momentos dificiles para mi…siempre te haces presente de alguna manera…muy buena reflexion….❤

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