Lo que el IEE se Llevó – Geovani Pérez

Al Lado del Camino

 Geovani Pérez

Un nuevo descalabro sufren las instituciones encargadas de la realización de los procesos electorales en México, debido al proyecto de sentencia para la elección de Gobernador del Estado propuesto por el magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), José Luis Vargas Valdez, en el que se pide la destitución de los consejeros del también llamado OPLE de Puebla.

Es necesario recordar que el único órgano electoral que gozó de suficiente legitimidad y confianza fue el Instituto Federal Electoral de José Woldenberg, Consejero Presidente entre 1996 y 2003. Después de ese momento los mexicanos volvimos a la desconfianza crónica en los organizadores de las elecciones en nuestro país.

Los casos locales no han sido diferentes, los partidos políticos rápidamente encontraron la manera de burlar el sentido ciudadano de los institutos locales. De ahí que, cuando se analiza la conformación de estos, no se pueda evitar hablar de las “cuotas” de los Partidos o Gobernadores.

IMG-20181106-WA0000

Particularmente en Puebla, Rafael Moreno Valle se encargó de incrustar personajes afines en las autoridades electorales. El ejemplo más claro, es el de Consejero Presidente Jacinto Herrera, que incluso estuvo en el área de Ingresos de la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado en el período de Moreno Valle.

Además del evidente conflicto de intereses, no se puede explicar la aceptación de perfiles que poco o nada tienen que ver con temas electorales. Llegan a esas posiciones evadiendo el servicio profesional de carrera y sin ningún mérito.

El papel del Instituto Electoral del Estado de Puebla en los últimos procesos ha sido el de garantizar la permanencia del grupo en el poder. Ya en la elección en la que Tony Gali resultó ganador a la Presidencia Municipal había suficientes elementos para cuestionar sus decisiones, ordenando cambiar el nombre de la Alianza del PRI y sin castigar los evidentes actos anticipados de campaña de los panistas.

IMG-20181106-WA0001

En el proceso electoral 2018, las autoridades electorales poblanas protegieron a la candidata del PAN prohibiendo el uso de su situación conyugal como tema de campaña. Acompañaron sin fijar posturas actos anticipados de campaña y rebase de topes de financiamiento y, a decir del proyecto de sentencia del TEPJF, el IEE puebla actuó con parcialidad al retrasar la tramitación y remisión de los distintos recursos de inconformidad a los órganos competentes para resolverlos, permitió la sustracción en consejos distritales de actas de escrutinio originales, ordenó el traslado de documentación  a su sede central sin justificación legal y no resguardó correctamente los paquetes electorales, ni presentó un control confiable del acceso a la bodega donde se concentraron los paquetes electorales.

El grupo en el poder hizo todo lo necesario para ganar la elección, a través de actividades legales e ilegales, pero no contaba con que la falta de profesionalismo, la inexperiencia y la ineptitud de los mismos personajes que ellos habían entronizado en los órganos electorales, serían el eslabón más débil de una de las elecciones más cuestionadas en la historia del Estado de Puebla.

Lo que el IEE Puebla se llevó fue el prestigio de las instituciones electorales locales, la credibilidad, la certeza y la legitimidad de un triunfo (el panista) que, aunque se quiera argumentar que es producto de la voluntad popular, no tiene sustento en la actuación de los que debieron garantizar el respeto, la custodia y la protección de los votos que los poblanos depositaron en las urnas.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.