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Bienes Públicos y Bienes Privados – Jesús Angulo

Economía y Poder

Jesús Angulo

El gobierno es en tiempo y espacio el principal agente concentrador de riqueza (tercera de mil y un partes)

¿Tiene algún sentido decir que cierto recurso o bien, pertenece a la nación? O, mejor dicho: ¿Qué significa dicha afirmación para el ciudadano común y corriente? Para la inmensa mayoría de mexicanos, significa que el bien o recurso no está en manos de algún agente “privado”. Pero en realidad esto de que el recurso “pertenezca a la nación” no significa otra cosa más que el gobierno administrará dicho recurso. Muy pocos, por no decir ‘nadie’, además del gobierno afirman que las empresas que él administra benefician de alguna manera a la sociedad, claro y hay dudas, de parte de la sociedad, de que ésta reciba algún beneficio económico de dichas empresas. Con los escándalos de corrupción del sexenio recién terminado, la visión popular de que las empresas públicas participan en el desmedro del pueblo se ha reforzado.

En realidad, no creo que haya alguien que pueda decir cuál es el beneficio concreto que recibe, por ejemplo, de la empresa pública PEMEX (aparte de los que laboran en ella). Algo similar sucede con la empresa pública CFE. Y ahora el gobierno, recién ascendido al poder, ha amagado a través del Senado para que en todo el país sean sólo los diferentes órdenes de gobierno quienes administren el agua de consumo cotidiano (no escribo agua potable, que no llega a las casas más que embotellada). Con políticas como la del Senado con respecto al agua, se espera revertir la ola de privatizaciones iniciadas con Salinas en los noventa.

Así como lo que se pretende con el agua, es muy probable que el grupo en el poder busque revertir la visión de que el gobierno debe abstenerse de participar en la economía a través de la formación de empresas. ¿Es posible que, si el gobierno participa en la economía, la sociedad termine estando mejor que si se deja que sólo los particulares hagan actividades empresariales?

Creo que en toda esta problemática hay dos cuestiones que no están siendo bien entendidas. La primera es: ¿Cuál es el significado económico de que un bien sea público? La segunda, que se deriva de la primera: ¿Qué significa privatizar un bien o un recurso? Para esclarecer la primera cuestión, contare una anécdota de los entonces estudiantes de licenciatura en economía de la BUAP. En 2003, la Asociación Nacional de Estudiantes de Economía celebró su congreso anual en Mérida, Yucatán. La anfitriona fue la universidad Autónoma de Yucatán (UAY). En dicho congreso, hubo un certamen de conocimientos de teoría económica y, en la final, se encontraron los alumnos de la BUAP con los alumnos de la UAY. La pregunta que definiría al ganador fue: ¿Qué es un bien público? La respuesta de los estudiantes de la BUAP fue: “Un bien es público es aquel que cuando el consumo de dicho bien por un agente no disminuye la cantidad disponible del bien para cualquier otro agente”. La respuesta de los estudiantes de la UAY fue: “Un bien público es aquel bien que oferta el sector público”. ¿Cuál respuesta es la correcta? Depende: Si el certamen fuera de Derecho, la respuesta de los estudiantes de la UAY es la correcta. Si el certamen fuera de Economía, la respuesta de los estudiantes de la BUAP es la correcta. El jurado dio como ganadora a la UAY. Esto lo pongo sólo para resaltar la confusión que hay, en general, en la concepción de lo que se entiende por bienes públicos y lo que se entiende por bienes privados.

La verdad es que la definición legal de bienes públicos no nos lleva muy lejos, sobre todo cuando se trata de hacer inferencia sobre el bienestar social. Así, por ejemplo, el gobierno oferta una buena cantidad de carreteras de cuota y es precisamente el cobro de la cuota, lo que privatiza la carretera. Si usted no paga, es excluido del uso de la carretera (la exclusión en el consumo es una característica de un bien privado). Con esto en mano, nos damos cuenta de que es bien difícil encontrar en el mundo real bienes públicos que se apeguen estrictamente a la definición del profesor Samuelson.

Unos ejemplos más, sólo porque puede haber variedad de casos. Suponga que el bien que pone a su disposición el gobierno es pan. Entonces, el que usted consuma una hogaza de pan hace que esa unidad no esté disponible para alguien más. ¿Quién termina internalizando el beneficio proveniente de la hogaza? El que la consume y nadie más. Así también, un bien público podría ser un parque en donde no se le cobre por entrar. El que usted use el parque, no impide que alguien más también lo use. Pero vea que fácil es privatizar. En San Pedro Cholula (Puebla, México), para entrar a algunos parques “públicos” es necesario mostrar una credencial (si no la muestra se le excluye). Por tanto, para saber si un bien es público o privado basta preguntarnos quiénes y cómo internalizan los beneficios provenientes del consumo de dicho bien. Con esto en mano, podemos afirmar que privatizar es hacer que alguien pueda internalizar los beneficios provenientes de un bien o un recurso, excluyendo a otros de poder hacerlo.  Ahora sí, preguntemos si Pemex o, si se quiere, CFE (o cualquier otra empresa que pretenda el gobierno) es pública o es privada. La ley puede decir lo que sea, lo importante es quién termina internalizando los beneficios provenientes de la actividad de dicha empresa.

 

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