Recursos Desperdiciados y Falsas Expectativas – Jesús Angulo

Economía y Poder

Jesús Angulo

El gobierno es en tiempo y espacio el principal agente concentrador de riqueza (cuarta de mil y un partes)

Aclarado que es un bien Público, podemos evaluar la política económica del gobierno con relación a dos problemas muy actuales y urgentes de solucionar en México: el problema del crecimiento y el problema de distribución.

Desde luego, el primero es el más difícil de resolver. Con relación al crecimiento económico no hay recetas, aunque sí sabemos que debemos evitar ¨tirar los recursos¨.  El segundo, está ligado, de una manera u otra, con el primero; si no hay crecimiento y se desea redistribuir, habrá que quitarle a alguien y, desde luego, eso traerá conflicto. Pero, aún más, habiendo crecimiento, el beneficio a los menos favorecidos siempre es mayor que con una política fiscal redistributiva.

Bien, veamos cómo es esto de ¨tirar los recursos¨ con un ejemplo práctico que el gobierno puede llevar a cabo casi de inmediato. Las carreteras o las autopistas son de los bienes económicos que se pueden considerar casi públicos, de acuerdo a lo que se explicó en la pasada intervención. Sabemos que el gobierno al cobrar peaje lo privatiza (excluye). Así como habrá personas que al precio fijado usen la autopista, habrá otros que no usarán la autopista porque para ellos el precio es elevado. Usaran otra alternativa menos onerosa, pecuniariamente hablando, pero de seguro más cara en tiempo, por ejemplo.

Para saber cómo es que hay recursos desperdiciados, simplemente preguntamos: ¿Cuál es el costo para el gobierno de que haya un auto adicional en la autopista? El costo de un auto adicional en la autopista para el gobierno es cercano a cero. ¿Por qué entonces no permitir que más automovilistas usen la autopista simplemente bajando el precio? Este resultado es similar al argumentado por el actual presidente respecto a la capacidad instalada ociosa  en algunas empresas públicas. He tenido el cuidado de no considerar un precio de cero por transitar en la autopista. Esto podría llevar a un resultado contrario para todos (congestionamiento vial). Es así como una reducción en el precio de las autopistas ayudaría al crecimiento en bienestar de los mexicanos (PIB). También el evitar acciones y propuestas que carecen de sentido económico, pero que halagan el oído del pueblo, ayudaría también a que la economía crezca.

Así, por ejemplo, le preguntaría a cualquier personaje del gabinete económico de AMLO: ¿Qué tiene de económico el que el país sea autosuficiente en la producción de gasolina o de electricidad? Ninguna otra cosa más que perjudicar a la ya de por sí magra tasa de crecimiento. La pregunta clave para responder a la pregunta sobre la autosuficiencia en la producción de electricidad y gasolina; es si podemos producirlas a un costo igual o menor que el precio al que las empresas extranjeras nos las venden. En realidad, yo no creo que ese sea el caso y la famosa autosuficiencia de AMLO la pagarán, en su mayor parte, quienes él cree defender (solo hay que recordar quién terminó pagando el experimento petrolero de López portillo).

Ciertamente, como el presidente afirmó durante la semana, hay que agregar valor al petróleo que tenemos. Pero corre el riesgo de, en lugar de crear valor, destruirlo si sus costos de producción no son menores al precio al que se compra el bien en cuestión. Con el fin de aclarar únicamente, supongan que Canadá quiere ser autosuficiente en la producción de aguacate. No hay razón para distraer tantos recursos (tirar los recursos) cuando me los puedo ahorrar y usarlos en alternativas más beneficiosas para mi economía. El gobierno puede pretender que veamos a CFE y PEMEX como empresas públicas, pero, para variar, habrá que preguntarle (al gobierno): ¿cómo yo, ciudadano, internalizo los beneficios de estas empresas ¨públicas¨?

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