El Peso de la Historia – Geovani Pérez

Al Lado del Camino

Geovani Pérez

La historia pesa, a todos y cada uno de los personajes públicos que han pasado por la política mexicana les ha llegado la hora de rendir cuentas. Algunos antes, otros más tarde, a la gran mayoría; la realidad, las circunstancias y el movimiento natural de las cosas los aplastó.

En política, ningún evento es casual. Todo se encuentra interconectado. Así, tenemos que el resultado de una decisión de austeridad presupuestal puede desembocar en el reconocimiento de una gubernatura, en la entronización de una dinastía que, por lo menos en México, ha derivado habitualmente en cacicazgos que han terminado por destruir regiones que pierden toda competencia electoral, política y que se convierten en feudos involuntarios de los señores en turno.

 

La historia recordará que fue un error del nuevo partido en la Presidencia de la República abrir todos los frentes posibles ante sus adversarios, un ataque frontal a los poderes fácticos que terminó por aglutinarlos y abriéndoles el camino para recuperarse un poco de su derrota. Era innecesario cancelar el nuevo aeropuerto. Era innecesario realizar una consulta acerca de la plataforma electoral que ya habían aprobado los ciudadanos otorgándoles el triunfo. Era innecesario enfrentarse al Poder Judicial. Lo que si era indispensable era cerrar el proceso post-electoral que se mantenía abierto en uno de los 5 padrones más importantes del país.

El gobierno de López Obrador dejó sobrevivir a un animal eminentemente político en la figura de Rafael Moreno Valle. Las consecuencias las veremos tan pronto como en la elección intermedia de 2021, cuando se ensaye el máximo sueño del ahora senador de la República de aglutinar en una megacoalición a las más disímbolas fuerzas políticas y hacerle frente a aquel que casi lo despojó de todo.

Y si la derrota de esas fuerzas políticas no fue total tampoco sus recientes victorias deben sobrevalorarse.

La historia juzgará a la primera gobernadora del Partido Acción Nacional del país, a la primera mujer en Puebla como aquella a la que la legitimidad le fue arrebatada por un cuestionamiento que parecía de estricto carácter personal; pero que, evidentemente, creó un conflicto de intereses. Cabe aclarar, nunca fue un asunto de género. Y ni siquiera fueron sus adversarios los que la pusieron en esa complicada situación. Fue la ambición y la estrategia de su esposo. Sí, la gobernadora de Puebla es una mujer independiente y preparada pero nunca podrá quitarse el estigma de la imposición, de que es parte de un movimiento de piezas cuyo fin ha sido siempre una candidatura presidencial.

 

La historia recordará que las leyes en Puebla se torcieron para generar la idea de que no era un paso de estafeta inmediato, la historia juzgará que el equipo de candidatos que la acompañaron en su oferta política fueron todos impulsados por el mismo personaje; que el gabinete que ha propuesto la acompañe, ha sido “palomeado” de la misma manera. Que copió incluso formas y gestos en el discurso. Que él, su esposo, operó unos días antes en el más alto (bajo) nivel que se validara su elección en tribunales. La historia nos contará que candidatos que representaban a otros partidos políticos, pero que se sabía eran parte de la misma estrategia, del mismo frente y a los que se les tenía que terminar pagando por sus servicios, serán ahora secretarios de Estado.

La historia recordará que se colocaron vallas y muros, de esos que tanto se critican, para evitar cualquier cuestionamiento, acercamiento o incomodidad como en los mejores tiempos del sexenio morenovallista; que en un acto protocolario, que debía representar a una mayoría, terminó sola, únicamente rodeada por los abanderados del señor feudal; pero de su base electoral muy poco; de lo que conocemos como el pueblo, nada.

Y si la historia no recuerda, desde este lado del camino, siempre lo señalaremos.

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