Los Buenos Deseos del Corazón – Lulú Velázquez

Vida y Sentido

Lulú Velázquez

Del corazón emana la vida, las ilusiones, la fe, el amor y todas aquellas emociones que nos causan alegría, pero también emociones que nos entristecen, enojan o frustran y que, si dejamos que se apoderen de nosotros, nos causan un cambio si no radical, si significativo en nuestra conducta. En esta época, los buenos deseos van por todos lados y en cualquier lugar, y se vuelve, en algunos casos, contagiosos. Cuando recibimos una palabra bonita de personas que no conocemos y que de manera espontánea te desean lo mejor, nos deja un agradable sabor de boca, dejándonos claro que una muestra de cariño puede cambiar nuestro día

 

Reflexionando en los buenos deseos en medio de la adversidad

De manera respetuosa, hoy quiero honrar a todas aquellas personas que, en su momento de sufrimiento, me han compartido emociones que les causan dolor, tristeza, temor, incertidumbre, enojo etc.  Personas que ya han partido y dejaron en mi vida una huella significativa, dándome así un cambio para bien. Hace algunos años, mi forma de ver la vida era muy diferente a la de ahora. Pensaba como si fuese a vivir todo el tiempo, me enojaba como si fuera la mejor forma de imponer mis ideas y lo que yo quería. Ahora me doy cuenta del hilo tan delgado que nos mantiene con vida. Es por ello por lo que quiero recordar a aquella persona que un día me dijo: ‘Voy a morir recordando lo feliz que fui cuando comía mi platillo favorito o bailaba mi canción favorita’. Antes de partir, grabó las canciones que quiso que pusieran en su funeral.

Me hace feliz un buen deseo de quien me dijo: ‘Todos los días elevo una oración por ti y, cuando me vaya de este mundo y esté junto a Dios le hablare de ti para que te bendiga’. Lo estoy escribiendo y no puedo evitar unas lágrimas rodar. Me emociona recordar su cara de alegría cuando me lo dijo. O esos buenos deseos de quien me expresó: ‘Deseo que la sabiduría que Dios te da para acompañarme sea cada día mayor y, de esa forma, podamos ser muchos los que te demos la bienvenida cuando vayas a la presencia de Dios’. Buenos deseos que alegran mi corazón por ser momentos especiales, donde el dolor se hacía presente.

 

Los buenos deseos nos dan paz

Cuando damos o recibimos buenos deseos, nos llenamos de emoción porque salen de manera espontánea, ya sea que nos inspiran o inspiramos y, eso, nos genera paz que se refleja en nuestro rostro y lo hermosea. Como dice un texto bíblico que me gusta: ‘El corazón alegre hermosea el rostro’.

El buen deseo debería existir en todo momento, llevarlos a cabo como una práctica diaria y heredarlo a los niños. Nos pasamos el tiempo quejándonos de lo mal que esta nuestra sociedad y lo grave de la maldad. Quizás nos falta esforzarnos por ensanchar nuestro corazón de amor para con los demás, aunque estemos viviendo adversidades.

No sé el tiempo de mi partida y no quiero perder mi vida pensando en ello. Más bien, quiero que me recuerden como una chispa que pasó junto a los demás y pudo arrancarles una sonrisa que puedan recordar y repetir por siempre… así quiero ser yo. -Lulú

Les deseo una vida llena de vivencias que les hagan crecer y les hagan valorar lo que realmente vale la pena. Gracias por leer.

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