Presupuesto 2019 – Jesús Angulo

Economía y Poder

Jesús Angulo

El gobierno es en tiempo y espacio el principal agente concentrador de riqueza (sexta de mil y un partes)

Ha transcurrido el primer mes del nuevo gobierno federal y una vez aprobado el presupuesto para 2019 notamos que la parte más importante no son los ingresos, sino la parte de gasto. Se ha argumentado, por parte del gobierno de AMLO, que el presupuesto del presente año será altamente distributivo, pero es aventurado hacer semejante afirmación cuando no se somete a discusión, por lo menos entre los legisladores de las distintas facciones que hay en el Congreso mexicano. Por ahora, habrá que observar cómo es que se ejercerá y cuáles serán los resultados. El que no haya habido una verdadera discusión al respecto en el Congreso y aun cuando los resultados de la ejecución del presupuesto no sean inmediatos en su mayoría, se evaluación es necesaria, tanto por quien ha decidido las partidas como por parte de la ciudadanía en general.

Antes que nada, hay que partir de que el análisis del presupuesto de un país admite un sin número de enfoques, como son el enfoque político, económico, geográficos, sociológicos etc.  Por eso hay que tratar por lo menos de ser lógico en la discusión. Se intenta que el presente sea un análisis puramente económico y, debido a que las partidas presupuestales son en número grande y en importancia variable, por ahora abarcaremos sólo dos partes. La más inmediata a comentar, debido a que es difícil en la actualidad encontrar a alguien en desacuerdo, es aquella que tiene que ver con la parte de la sociedad que por sí solos (principalmente, aunque no únicamente, ancianos y niños) no pueden darse una vida humana mínima y que, por lo mismo, son dependiente del resto de la sociedad. Es decir: la sociedad y no el gobierno, es quien con relación a los grupos vulnerables (acordándonos de Carlos Monsiváis) aporta y soporta.

Aun cuando todos estemos de acuerdo en atender a los grupos vulnerables, esto no significa que no se deba discutir cuánto y cómo se gastará en ellos. Sin embargo, por su importancia, esta parte del presupuesto debe ser estudiada y comentada separada de todas las demás partidas (sólo considere lo gastado en combate a la pobreza y los magros resultados obtenidos por muchos años).

Un programa que, desde mi perspectiva, debe considerarse como combate a la pobreza (es sobre todo durante la juventud cuando se adquiere el capital humano) es el programa dirigido principalmente a los jóvenes. Por un lado, el gobierno de AMLO continuará y expandirá el programa de becas a universitarios y, por otro, subsidiará la contratación para capacitación de jóvenes en empresas privadas, además de abrir cien nuevas universidades. Este programa de “cien universidades” es criticable desde todos los ángulos que se deseen. Para empezar, diez millones, hoy por hoy, no alcanzarían para abrir y operar una escuela primaria citadina por un año. Pero quitando el problema de dinero, hay otro del cual adolecen casi todas las universidades en México: no hay capital humano. Problema que no tiene solución ni siquiera a mediano plazo. Sé que AMLO tiene respuestas fáciles para casi todo. Si dice que importará el capital humano, será cubano y solo para adoctrinar. No creo que ellos tengan mucho que enseñarnos (conozco algunos). Si fuese gente capacitada de algún otro lado, simplemente el dinero que ha destinado no le alcanzará.

Pero lo anterior no es el único problema. La oferta educativa a nivel superior se ha expandido y, hasta ahora en parte por lo que se dice arriba (falta de capital humano), dichas instancias sólo han sido fábrica de subempleados, en el mejor de los casos. En el peor, fábrica de desempleados. Así que, nos guste o no, esta parte del presupuesto y tirar los recursos al mar es lo mismo. Pero ¿qué hay con la parte de becas a los jóvenes universitarios? Ahí ha habido una deuda social, ya que la “reforma universitaria” de los noventa dejó al margen a jóvenes con aptitud y actitud universitaria, con la imposibilidad de hacer carrera universitaria por sus propios medios. Con lo anterior, se afirma que el programa es aconsejable, no sólo desde el punto de vista económico sino, además, necesaria desde la perspectiva social.

Sin embargo, como muchas otras cuestiones que tienen que ver con el presupuesto, la evaluación y un reglamento que evite que alguien se aproveche de las asimetrías en la información inherentes a este programa, es un requisito que haría que el objetivo principal del mismo se logre.

Por último: ¿Qué podemos decir del programa de becas para la capacitación de los jóvenes en las empresas? La inversión en capacitación ha sido siempre recomendada como un instrumento para lograr crecimiento económico. ¿Qué tanto crecimiento puede generar este programa? No mucho, dada el tamaño relativo de la fuerza laboral a la que va dirigido. Pero, más importante, tampoco será un factor que afecte al empleo significativamente, ya que los jóvenes, una vez capacitados, sustituirán a los trabajadores con más antigüedad. Estos últimos son mano de obra relativamente más cara para la empresa. Habrá un buen número de empresas que reciban de buena gana este programa, puesto que los verdaderos beneficiarios del programa serán ellas mismas. Aunque, ciertamente, los jóvenes resolverán su problema personal de empleo. Por tanto, se puede afirmar que, económicamente, el programa de capacitación a jóvenes no mejorará la tasa de crecimiento y, por ende, tampoco el empleo.

Concluyendo, el proyecto de “cien universidades”, como el de capacitación a jóvenes, son clientelares o, mejor dicho, son programas para que MORENA afiance su movimiento.

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