México y la esquizofrenia financiera – Jesús Angulo

Economía y Poder

Jesús Angulo

La economía, en su parte teórica y práctica, ha dado un vuelco respecto a lo concebido y practicado a finales del siglo pasado y principios del presente. La participación del estado en la economía se ha vuelto necesaria como un intento de corregir los problemas no resueltos o, en su caso, agravados por un mal llamado y peor practicado ‘liberalismo’. Es así que, a través de los instrumentos de los que dispone el estado, que el gobierno del país pretende, primero, hacer que la economía crezca y, segundo, que las condiciones de pobreza de más de la mitad de la población mexicana y desigualdad económica entre los individuos vayan disminuyendo.

El gobierno federal, encabezado por AMLO, aun no presenta el plan de desarrollo económico para el presente año. Sin embargo, algunas secretarias, como son la de Secretaría del Bienestar y la Secretaria de Hacienda, han presentado algunos programas con miras a lograr los objetivos arriba señalados. La Secretaría del Bienestar ha presentado parte de lo que será la política de combate a la pobreza (económica) y la secretaria de Hacienda ha presentado lo que podemos denominar plan para el financiamiento del crecimiento económico y el plan financiero, a través de los cuales, según el gobierno federal, el combate a la desigualdad y pobreza será más expedito, transparente y, sobre todo, más barato.

Dado que la Secretaría del Bienestar sólo ha presentado una parte de lo que sería su programa completo de combate a la pobreza, quizá sea conveniente esperar que sea presentado en su totalidad para hacer una evaluación de la propuesta. Por ahora, comentaré el programa de la Secretaría de Hacienda con relación al financiamiento del crecimiento y el plan financiero que, de alguna manera, se espera contribuya a aliviar la pobreza y la desigualdad.

Antes que nada, cabe hacer notar que el gobierno de AMLO no intentará, por ahora, incurrir en la política de gasto excesivo (crear déficit fiscal) para aumentar la actividad económica, cuestión que ha sido bien vista por los mercados financieros internacionales y aplaudida por la revista The Economist. Pero esto último sólo se traduce en que los mercados financieros prevén que México cumplirá con el compromiso de pagarles y nada más. Pero, debemos decir, que el gobierno mexicano ha notado que no será posible cumplir con lo prometido en campaña sin recursos adicionales. Por lo que tratará de incrementar el ahorro del país a través de algunos instrumentos a su alcance.

El primero de estos instrumentos es el ahorro gubernamental, que es lo que AMLO llama ‘gobierno austero’. Allí se obtendrá parte de los recursos adicionales necesarios para llevar a cabo los planes económicos de crecimiento y combate a la pobreza. El segundo instrumento tiene que ver con el ahorro de las familias y el instrumento que se ha elegido son las AFORES. Por último, el gobierno hará cambios en el sector financiero, de tal forma que haya un menor costo de implementación de los programas sociales, pero, además, que haya forma de financiar (vía Bolsa) el crecimiento de empresas.

Yendo por partes, diría, primero, que la reducción de costos siempre es económicamente recomendable y el tener un gobierno que haga lo mismo o más que antes, con menos recursos, es plausible. Así que, por ahora, sin saber si para ahorrar recursos se quitan en el gobierno actividades necesarias, vemos con buenos ojos los intentos de ahorro gubernamental de AMLO.

Por otro lado, el que el gobierno busque incrementar el ahorro nacional a través de AFORES, nos indica que, para llevar a cabo sus planes, necesita una fuente que le provea un flujo permanente de recursos. Es decir: si el gobierno logra incorporar un buen número de trabajadores jóvenes al programa de AFORES, estos estarán guardando parte de su ingreso por un buen periodo de tiempo sin retirar un centavo. Aquí, hay que decir que en realidad el número de jóvenes nuevos al programa de ahorro para el retiro no es tan importante como la capacidad de ahorro de dichos jóvenes. Así, que no creo que el ahorro nacional aumente sustancialmente a través de este programa. Debo hacer notar que, además, en una economía con tasa de crecimiento pobre, como sucede actualmente en el país, el ahorro de largo plazo (como las AFORES) es un instrumento riesgoso. Imperioso es para la economía mexicana regresar a su tasa de crecimiento secular del dos por ciento, en términos per cápita, en promedio anual.

El tercer programa por comentar es el que pretende que, a través de la tecnología en comunicación, se logre que haya una mayor participación en el mercado financiero por parte de la población. Lo importante a destacar de este programa es la reducción en el costo de las transacciones financieras que, debido a la tecnología, estarán bajando, según dicen los funcionarios de Banco de México. Esto último es sumamente importante para el crecimiento del sector.

Además de lo previamente señalado, se pretende que, a través de estímulos fiscales, empresas principalmente familiares coticen ahora en la Bolsa de Valores y, de esa manera, le sea posible crecer más rápido. Sin duda, aquí hay un problema cultural y los dueños de las empresas familiares históricamente han preferido crecer a tasas bajas, que ceder el control de sus firmas a un consejo de administración ajeno a su familia.

No hay duda, el crecimiento de una economía requiere de recursos y hay que crear el ambiente económico que facilite el ahorro. Pero el ahorro sólo es una parte. La otra y quizá más importante, es en qué se invertirán eso recursos, de tal forma que no resulte para la economía, como un todo, un fondo perdido. En el “boom” petrolero de los setenta hubo abundancia de recursos. Bien puedo afirmar que hubo recursos como nunca. La historia de ese periodo nos sirva de ejemplo sobre lo que no se debe hacer, económicamente hablando. Resultó que no sólo los ingresos excedentes por petróleo fueron a parar a muchas inversiones que no tuvieron un rendimiento positivo: también lo que se obtuvo como deuda corrió una suerte similar. Debo decir que la cancelación de la obra conocida como Aeropuerto Internacional de México, es un hecho similar. Los recursos ahí invertidos no sólo no darán un centavo de rendimiento: habrá que sacar del ahorro de los mexicanos para pagarlo. Bien, creo que anunciar un programa para incrementar el ahorro, por un lado, pero tirarlo, por otro, es un caso muy especial de esquizofrenia financiera.

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