Conversación con José Rubén Sanabria Tapia – Juvenal Cruz Vega

Conversación con el doctor José Rubén Sanabria Tapia: perspectivas de su pensamiento filosófico

Juvenal Cruz Vega

Director general

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Introducción

Prescindiendo de cuestiones religiosas, dogmáticas y teológicas, José Rubén Sanabria es un pensador contemporáneo y un pilar de la filosofía mexicana. En el contenido de su pensamiento tiene un estilo interdisciplinario y un humanismo integral y profundo, por el lado de la gramática de su obra, se ve conocimiento, claridad y sencillez, por el lado de su estilística se manifiesta orden y elegancia, y por el lado de la filosofía se aprecia la diversidad cultural y la fundamentación ontológica, antropológica y hermenéutica para otras disciplinas.

José Rubén Sanabria dedica su pensamiento a la metafísica, a la filosofía del hombre, a la ética y a la axiología. Es un filósofo de corte humanista y existencialista. Fue un pensador que consagró su vida llena de nobleza y pasión a la filosofía. Como estudiante, docente, conferenciante e investigador, por más de cincuenta años se dedicó a la búsqueda amorosa de la verdad.

Lo conocí en 1997, en los últimos años de su vida, a través de mi maestro, el doctor Humberto Encarnación  Anízar, quien en la Universidad Pontificia de México, en los cursos de agustinismo en el siglo XX, hablaba de él colocándolo al lado de Agustín Basave Fernández del Valle, Alberto Caturelli y Octavio Nicolás  Derisi, como uno de los pensadores más destacados en el campo del humanismo cristiano en América Latina.

Sobre José Rubén Sanabria se ha hablado poco en México, pese a ser bastante conocido en los medios literarios. En los cursos de historia de la filosofía mexicana apenas se le ha dedicado una página, y sólo para reportar algunos datos biográficos, y hacer un breve comentario sobre su Introducción a la filosofía, su Ética y su Lógica.

Los estudios y comentarios más rigurosos sobre su filosofía vienen de autores extranjeros. En 1998, después de leer su currículum vitae y parte de su obra publicada, me di cuenta que su reflexión filosófica era de gran valor como lo hacía ver la crítica filosófica en el extranjero. Desde ese año trabé una amistad muy estrecha con él, por lo cual puedo decir que conocí su obra de cerca y de primera mano. Asimismo recibí inmerecidamente deferencias de su parte y el conocimiento de una gran porción de comentarios y estudios sobre su propia filosofía. Lamentablemente quedaron pendientes muchas preguntas sin respuesta, ya que la muerte le sorprendió la noche del 31 de diciembre de 2001.

Después de su fallecimiento pude conocer su obra inédita y la múltiple correspondencia que tuvo con grandes filósofos de nuestro tiempo. Eso me permitió verificar muchos datos que ya antes Mauricio Beuchot Puente, Antonio Ibargüengoitia Chico y el propio José Rubén Sanabria me habían comunicado.

A 18 años de la muerte de este filosófico itinerante, con verdadera satisfacción, pongo a la luz nuevamente la entrevista que le realicé en los años 1998-1999; ello constituye una muestra del diálogo nutrido y sugerente que tuve con el doctor José Rubén Sanabria.

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Dr. José Rubén Sanabria Tapia, en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México

Entrevista

En México y en el extranjero son abundantes los testimonios acerca de la personalidad filosófica de José Rubén Sanabria; en algunas revistas, libros y enciclopedias aparece con mucho respeto; sin embargo, hay pocos datos sobre su perfil biográfico, ¿a qué se debe esto?

Se debe a una cosa muy simple, he hablado poco de mi personalidad. Además muchos datos biográficos que aparecen en algunos escritos sobre mí son equívocos. Desde hace algunos años he dedicado algo de mi tiempo a la realización de un currículum completo.

Ahí aparecen los datos más importantes sobre mi vida académica, actividades, cargos, libros, artículos, reseñas, traducciones. Conferencias, congresos y algunos escritos sobre mi filosofía.

En este currículum y en el primer escrito breve que te proporcioné en la primera entrevista, señalo que nací el 8 de mayo de 1920 en Ístaro cerca de Santa Clara del Cobre en el Estado de Michoacán, soy sacerdote josefino desde el año de 1944. Realicé mis estudios de latín y de teología en el seminario josefino de San Luis Potosí y en México. Los estudios universitarios los realicé en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma en los años 1958-1960, mi tesina la titulé: La alteridad en Jean Paul Sartre. Al concluir la licenciatura me inscribí al doctorado que culminé en 1962. Defendí la tesis el día 11 de junio de ese mismo año, mi asesor fue el Dr. Joseph de Finance. Desde mi regreso a México he sido profesor de materias filosóficas en varias instituciones, sobre todo, en la Universidad Iberoamericana donde he colaborado más de cuarenta años.

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Joseph de Finance

Cuando usted vivió en Roma, además de los grados académicos a los que alude ¿hizo usted otros estudios que complementaron su formación académica?

En los años de mi doctorado me dediqué con empeño a la realización de mi tesis, bajo la dirección del doctor Joseph de Finance, maestro y amigo mío, a veces consultaba a otro de mis maestros, al doctor Johannes Bautista Lotz, a él lo consultaba poco, ya que se ausentaba un semestre porque colaboraba como profesor en Alemania. También en aquellos años realicé la licenciatura en teología en la Universidad Pontificia de Santo Tomás, allí se estudiaba con otros métodos la orientación neo-tomista; sin embargo, reconozco que esa experiencia me ayudó a integrar los conocimientos que recibí en la Universidad Gregoriana.

Durante los años de mi estancia en Europa realicé estudios de literatura, psicología y derecho, equivalentes a los diplomados que realizan hoy las universidades. Asimismo me consagré con rigor al estudio de las lenguas modernas, aprendí a hablar italiano, francés y portugués y, a traducir inglés y alemán. Por supuesto, cuando llegué a Europa, iba ya adelantado, y de regreso a México, seguí perfeccionando las lenguas; además, he continuado enriqueciendo mi cultura con otras lecturas de teología, historia, biología, semiótica, lingüística y hermenéutica.

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‘Cruz y Resurrección’, uno de los libros célebres de Johannes Baptist Lotz

En algunos trabajos sobre su filosofía, investigadores como Mauricio Beuchot, Antonio Ibargüengoitia, Juan Manuel Silva Camarena, Jorge Alberto Serrano y otros, han escrito que usted ha tenido una larga trayectoria en la docencia, ¿Cuál ha sido el itinerario de esa experiencia?

Siendo muy joven me inicié en la docencia a raíz de mi ordenación sacerdotal en septiembre de 1944; pienso que esa actividad me ayudó a relacionarme con profesores de otras instituciones. Recuerdo algunos investigadores significativos de diversas áreas, que me motivaron y me orientaron en el camino de la filosofía.

En México hay pensadores muy importantes, a quienes recuerdo con cariño, incluso en algunos trabajos así lo he expresado. El padre Gabriel Méndez Plancarte, uno de los humanistas más grandes de México en el siglo XX fue un gran ejemplo para mí, también para muchos profesores y estudiantes jóvenes de ese tiempo. En Ábside, la revista de humanidades que él mismo fundó, expresé los primeros aspectos de mi pensamiento. El padre Gabriel y su hermano el doctor Alfonso Méndez Plancarte me daban algunas sugerencias y orientaciones sobre mi poesía y mis primeros artículos de filosofía.

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Gabriel Méndez Plancarte: sacerdote, humanista, filósofo e historiador. Maestro de muchas generaciones

El doctor José Sánchez Villaseñor fue uno de los pensadores más activos de la Compañía. Sin duda alguna, conocía con profundidad las escuelas filosóficas de este siglo. Él fue un buen amigo para mí, me invitó como docente a la UIA y me alentó demasiado en los estudios filosóficos, falleció muy joven sin haber publicado lo que en verdad era como pensador. Recuerdo al licenciado José Luis Curiel fue quien me relacionó con la filosofía que en ese momento predominaba en la Universidad Nacional Autónoma de México.

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Alfonso Méndez Plancarte, hermano de Gabriel: Sacerdote, humanista, filósofo, filólogo y poeta

Antes de ir a Europa tuve amistades con filósofos latinoamericanos, por ejemplo con el Dr. Octavio Nicolás Derisi, el fundador de “Sapientia”, él me invitó como colaborador en su revista. Más tarde conocí al Dr. Alberto Caturelli con quien he tenido una fina amistad y con quien he compartido dos pensadores significativos en la filosofía cristiana: Louis Lavelle y Michele Federico Sciaca. En México en este contexto, Agustín Basave Fernández del Valle, ha sido significativo para mí, en nuestra larga amistad durante muchos años, personalmente y por correspondencia nos hemos invitado a escribir en las revistas que dirigimos. Además coincidimos en muchos puntos en nuestro modo de pensar, así también él me lo ha expresado agregando nuestra común formación en la filosofía cristiana.

Respecto a lo que me preguntas, pienso que tiene relación lo que te he comunicado. Acepto esa información que de mí tienen, sobre todo, Mauricio Beuchot, con quien convivo frecuentemente. Lo vi formarse desde muy joven como alumno en el ISEE. Sobre mi docencia no recuerdo las fechas exactas, pero sí he sido profesor en varias instituciones así como en el Estudiantado del Seminario Mayor Josefino, en la preparatoria Simón Bolívar, en la Universidad Motolinía, en el Seminario Conciliar de México, en la Universidad Intercontinental de México y en la Universidad Iberoamericana de México; en ésta última, he colaborado más de cuarenta años, desde antes de ir a Europa, ya que el padre José Sánchez Villaseñor me invitó.

Sin dejar de ser maestro de la ibero, fui a Roma para mi doctorado y de regreso, el padre Héctor González Uribe reconoció mi labor en la UIA, desde entonces he trabajado, como profesor, como investigador, dirigiendo la revista de filosofía desde su fundación, asesorando tesis en los tres grados académicos. También en algunas ocasiones he representado a la Universidad Iberoamericana en algunos congresos mundiales y a nivel nacional.

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Maestro Juvenal Cruz Vega, Director General de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Según algunos datos que he obtenido en la Historia del Departamento de Filosofía, de Héctor González Uribe y en la sección de noticias de la Revista de Filosofía de la UIA, usted  ha impartido varias materias filosóficas en las instituciones que me ha señalado; por ejemplo: introducción a la filosofía, lógica, ética, filosofía del absoluto, historia de la filosofía, axiología, metafísica, psicología antropológica. ¿Hay algunos otros cursos o seminarios que usted haya impartido como maestro invitado en otras instituciones?

He impartido otras asignaturas como: ontología de la belleza, ontología de Heidegger, ontología de Sartre, filosofía fundamental, metafísica del absoluto, historia de la filosofía moderna, historia de la filosofía contemporánea, ética especial, historia de la filosofía cristiana; y en los últimos cursos ética y filosofía del hombre, en maestría y doctorado. Estas materias obviamente fueron impartidas en la UIA, porque en las demás instituciones me dediqué  enseñar materias de introducción a la filosofía, ya que era en preparatorias, y a estos cursos se refieren mis libros de Lógica, Ética y en parte el libro de Introducción a la filosofía. Pero también en el ISEE, impartí ética a nivel superior y teodicea, como la llamaban. A esta asignatura dediqué un libro titulado Filosofía del absoluto.

También en dos ocasiones he sido invitado al Ateneo filosófico, en septiembre y en octubre de 1984; el 18 y 20 de diciembre del mismo año para impartir asignaturas de filosofía fundamental y temas selectos de antropología filosófica. Otros cursos, fueron intensivos y los impartí en el IMDOSOC, en la segunda semana de julio de 1984, un cursillo sobre introducción a la filosofía, los días 12 y 17 de julio de 1985 un cursillo de filosofía fundamental, eso durante la mañana y por la tarde una conferencia para varios grupos sobre ética y técnica.

Hace poco en la tercera semana de julio de 1990, impartí un curso breve de antropología filosófica durante el curso de verano, de actualización para los profesores de los seminarios de México (OSMEX), organizado por la Universidad Pontificia de México. En muchas universidades he sido invitado para impartir cursos y conferencias, pero las actividades en la Ibero y en el Seminario no me han dado un tiempo libre, la revista de filosofía requiere mucha dedicación. Actualmente sigo impartiendo antropología filosófica aquí en la Ibero en el posgrado y estoy revisando algunos detalles para la segunda edición de mi “Filosofía del hombre” en la editorial Porrúa.

En la mayoría de los escritos sobre José Rubén Sanabria, se dice que es un pensador muy conocido y relacionado con las mentes más brillantes de la actualidad filosófica, ¿por qué este silencio de su parte?

Antes de ir a Europa cuando me iniciaba en la filosofía ya tenía contacto con filósofos latinoamericanos, tales como: Derisi, Caturelli, los hermanos Méndez Plancarte y Agustín Basave Fernández del Valle; ya estando en Europa me relacioné con otros filósofos de reconocido prestigio, algunos de ellos fueron mis maestros como, Joseph de Finance y Juan Bautista Lotz; otros por proyectos de investigación, por ejemplo Michele Federico Sciacca, con quien tuve una gran amistad, etcétera. Algunos de ellos todavía escriben en nuestra revista en la UIA; con el tiempo me fui incorporando a varias asociaciones, a las cuales pertenezco, tanto en Europa como en América Latina; por ejemplo: Sodalistas Tomística, de Roma (socio adherente); Sociedad Mexicana de Filosofía, México; Présence de Gabriel Marcel (miembro activo), París; Società degli amici di Michele Federico Sciacca, Génova, Italia; Asociación cultural “Tomás de Aquino “(presidente por 6 años), México; Società Internazionale Tommaso d’ Aquino, Roma; Sociedad Católica Argentina (miembro de honor), Buenos Aires); Asociación Católica Interamericana de Filosofía (sede en Brasil), Asociación Católica Mexicana de Filosofía, México; Sociedad de Filosofía de Quito, Ecuador; Sociedad de Filosofía de Argentina, Buenos Aires; del mismo modo he sido miembro del Consejo Científico de varias revistas con prestigio internacional como: Filosofía Oggi, Génova, Italia; también miembro del Comitato scientifico  del VIII Congreso Tomistico Internazionale celebrado en Roma del 8 al 13 de septiembre de 1980; miembro del Comitato scientifico de dos congresos sobre el pensamiento Michele Federico Sciacca, celebrados en Noli, Italia, del 26 al 27 de abril de 1980; y en Giarre, Italia, en 1982; miembro del Consiglio scientifico de Studi Sciachiani, Génova, Italia; Socio fundador de la Società Internazionale per l’ unità delle Scienze, Génova, Italia, 1990; Miembro del Consejo Científico de la Revista Comunidad, UIA, México (suspendida); miembro del Consejo Científico de la Revista Comunidad, UIA, México; pero también durante tres años consecutivos fui director del Ateneo Filosófico.

En México hubo un magno evento en el año de 1963, el XIII Congreso Internacional de Filosofía, en este asistieron los pensadores más significativos de todos los continentes, al revisar el índice de las actas, veo que tomaron parte muchos de los amigos de usted, ¿por qué no participó en ese congreso, siendo en nuestro país?

Recuerdo ese congreso, lo organizaron muy bien, sobre todo Francisco Larroyo y José Luis Curiel. El evento duró  una semana y fue un éxito, así como lo expresaron varios pensadores en el extranjero y en México. Tenía poco que había regresado de Europa y allí me había dedicado a estudiar a Louis Lavelle y a Jean Paul Sartre. Todavía vivía el padre José Sánchez Villaseñor cuando me informó que el próximo congreso internacional de filosofía se llevaría a cabo en México, y que él era uno de los organizadores; ya no pudo estar con nosotros porque falleció a mediados de 1961. Sin embargo, el padre Héctor González Uribe, quien tomó su lugar en la Ibero y en el congreso me pidió que colaborara con alguna comunicación, luego recibí la invitación de otro de mis amigos, el Dr. José Luis Curiel.

En ese congreso por supuesto que participé con dos trabajos; uno sobre la ontología y la axiología de Louis Lavelle y otro, sobre la fenomenología de Jean Paul Sartre, pues como te dije eran los autores que traía asimilados de mis estudios de Europa. No se publicaron mis trabajos, tampoco los de otros colegas de varias partes de México. Era imposible que se anexaran a las actas del congreso más de mil comunicaciones, incluidas las conferencias magistrales. Creo que se les dio más oportunidad a los pensadores que venían del extranjero, así se dijo en muchas reseñas luego de que se publicaron las actas del congreso.

¿Hubo algún otro congreso de esta altura al que usted haya participado?

Claro, en el año de 1979 la Sociedad Católica Argentina de Filosofía, en colaboración con otras asociaciones de filosofía a nivel mundial, organizó el Primer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana con el título La filosofía del cristiano. El Dr. Derisi y el Dr. Caturelli convocaron a los pensadores más significativos del mundo para filosofar y celebrar el Centenario de la Encíclica Aeterni Patris.

El congreso se llevó a cabo en Embalse, Argentina, allí durante una semana nos reunimos para dialogar sobre temas interesantes de la filosofía contemporánea y la filosofía cristiana en especial. En ese evento llegaron personalidades reconocidas a nivel mundial, recuerdo por ejemplo a Ángel González Álvarez, Stanislavs Ladusans, Teófilo Urdanoz, Abelardo Lobato, Tarcisio Padhila, Sergio Sarti, María Adelaide Raschini, Valentín García Yebra, Josef Seifert, Heirich Beck, Pier paolo Otonello, Francisco Canals Vidal, Joseph de Finance; y por supuesto, otras personalidades de Argentina como Octavio Nicolás Derisi, Alberto Caturelli y Guillermo Blanco.

En ese congreso tuvimos parte algunos mexicanos, por ejemplo el Dr. José Luis Curiel, el Lic. Pablo Castellanos y un servidor. Yo participé como panelista en la sesión especial número 1, sobre La filosofía cristiana frente a la lógica y a las filosofías nominalistas de hoy. En esa ocasión me impresionó la exposición del Dr. Teófilo Urdanoz a la que me referí, incluso él me recordaba por ello. También participé como expositor en la sesión especial número 6 en la mesa de Filosofía cristiana, el trabajo y la técnica, mi ponencia la titulé, El trabajo, expresión de la grandeza y miseria del hombre. Creo que mi ponencia fue muy gustada, así me lo expresaron algunos de los panelistas y asistentes.

En algunas reseñas después del congreso eso mismo se dijo por ejemplo, en Filosofía Oggi, en Sapientia, en la Revista de filosofía de la Ibero. En Alemania en Zeitschrift für philosophische se habló muy bien de mi exposición, incluso ahí se hizo una jerarquía de las ponencias y la mía no la colocaron en mal lugar. Cinco años después Monseñor Derisi y el Dr. Caturelli publicaron las actas del congreso y en el volumen V incluyeron la mía.

Un comentario final, claro en distintos tiempos se celebraron los congresos, el de México (1963) y el de Embalse, Argentina (1979), pero si consultas con cuidado las actas de ambos congresos te podrás dar cuenta que muchos de los asistentes en México también estuvieron en Argentina. Eso se dijo al menos en algunas reseñas escritas en México, después de haber sido publicadas las actas. Evidentemente, participé en muchos otros congresos, aquí en México y en el extranjero, hace poco fui a Roma a un congreso internacional sobre Michele Federico Sciacca y la filosofía hoy.

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Michele Federico Sciacca, uno de los gigantes de la filosofía y del pensamiento contemporáneo

A propósito del filósofo Sciacca, este es un autor que varias veces ha citado usted en sus escritos, otras veces me ha dicho que lo trató en vida, incluso dedica algunos trabajos a su memoria, ¿hay alguna relación de pensamiento que lo vincule a este numerario pensador?

Por supuesto, cuando viví en Roma buscando información para mi tesis de doctorado sobre Louis Lavelle, tuve la oportunidad de tratarlo personalmente; claro que otras veces lo había tratado de paso en Argentina. Ya había escuchado magníficos testimonios por mis amistades. Aunque Sciacca no fue mi profesor en la Universidad Gregoriana ni en el Angélico, llegamos a ser buenos amigos. También conocí a su esposa, recuerdo que todavía después de muerto Sciacca, ella me escribió a nombre de su esposo, haciéndome saber la alegría que le hubiera dado al conocer su obra en español, publicada en un volumen aparte; esto lo digo porque publicamos en la revista de filosofía en algunos números, la Ontología triádica y trinitaria, la última obra publicada en vida de Sciacca.

En otras ocasiones he dicho que Federico Sciacca me alentó mucho en mis investigaciones durante los años que viví en Roma, a través de él conocí a la Señora Lavelle, por eso creo que conocí gran parte de la obra y la correspondencia de ese pensador de la filosofía existencial cristiana. Sciacca me proporcionó algunos de sus trabajos sobre el autor que yo investigaba. Años después me invitó a colaborar en su prestigiada revista Gionale di Metafisica. Como correspondencia de su gratitud al poco tiempo de haber fundado la revista de filosofía de la UIA, Sciacca nos honró con su colaboración a invitación mía. Él llegó a apreciar tanto esta revista, tanto es así, que cuando él me prometía un artículo, decía: le mandaré un nuevo artículo para nuestra revista.

Fue tanta mi admiración a Michele Federico Sciacca, que a estas alturas sigo recibiendo influencias de este gran pensador siciliano. Es sólo por eso que sigo colaborando en la sociedad Amigos de Federico Sciacca y en el consejo científico de Studi Sciachiani. Acerca de lo que me has preguntado, sí he publicado algunos trabajos de este filósofo. En Gionale di Metafisica publiqué un artículo El tema de la muerte en Michele Federico Sciacca.

Recientemente participé en Roma en el Congreso Internacional sobre Michele Federico Sciacca y la filosofía hoy, con mi artículo La actualidad del pensamiento de Sciacca. Luego de que apareció en las actas de ese congreso, lo puse en la revista de filosofía de la UIA, a disposición de quienes no tienen acceso a las actas. Hay otros trabajos míos sobre este conocido filósofo y espero que los conozcas más adelante.

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Martín Heidegger: Junto con Edmund Husserl y Ludwig Wittgenstein, es considerado de los más decisivos en la filosofía del siglo XX

Es sabido que su pensamiento filosófico se ha ido configurando paulatinamente, evidentemente usted ha recibido influencias de muchos autores de la historia de la filosofía; sin embargo, Mauricio Beuchot en uno de sus artículos titulado: José Rubén Sanabria, además de Sciacca, como usted lo ha expresado, insiste en que las influencias más claras vienen de san Agustín, Heidegger y Marcel. ¿Qué comentario me puede proporcionar al respecto?

Te refieres a un artículo que escribió en una compilación que hicimos él y yo en la UIA en 1994, Historia de la filosofía cristiana en México. Conozco ese artículo muy bien, es fruto de un diálogo que tuvimos sobre mi filosofía, antes de que se publicara lo leí y le di alguna otra sugerencia. Si conoces mi artículo, Mi concepción de filosofía, de éste ya te he hablado varias veces, ahí aparece la especial atención que tengo con estos autores, a los cuales se refiere Mauricio. Además explícitamente lo digo en mi libro Cristianismo y filosofía en México.

No tengo por qué negarlo, ya que he recibido una influencia mayor de san Agustín, Sciacca, Heidegger y Marcel. Estos dos últimos han enriquecido gran parte de mi personalismo existencialista, así como lo llamo actualmente. Pero merece mayor atención san Agustín, porque es el autor que aparece más en la historia de mi pensamiento. En algunas ocasiones lo he llamado el filósofo que se adapta a todos los tiempos. Puede verse así desde mis primeros escritos hasta los más recientes, por ejemplo: Agustín de Hipona: filósofo de la interioridad y del amor, y en mis libros: Introducción a la filosofía y Filosofía del hombre.

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Gabriel Marcel, filósofo y dramaturgo francés. Pilar del existencialismo cristiano, también llamado: ‘personalismo’

Hay un autor que usted pocas veces cita, Emmanuel Mounier, pero en los contenidos de su filosofía, lo veo presente, ¿Qué pasa con ese autor?

Emmanuel Mounier es uno de los autores que he admirado tanto. Su doctrina sobre la persona ha tenido trascendencia en el personalismo cristiano. Uno de los temas que he tomado de su filosofía es el amor, de esta manera lo he mostrado en mis últimos escritos cuando me refiero a este tema. Me llama la atención su expresión acerca del amor y que varias veces he citado, “el acto de amor es la más honda certeza del hombre, el cogito existencial irrefutable: yo amo, luego el ser existe y la vida vale la pena de ser vivida”.

Si crees que este autor pueda ser sugerente, sobre todo, si se usa para un tiempo de desconcierto como es el nuestro, no dudes en relacionarlo con mi obra; para esto, te recomiendo que consultes el artículo que escribí hace poco en el IMDOSOC, Emmanuel Mounier y el personalismo social o comunitario.

Emmanuel Mounier es un autor interesante, ha enriquecido buena parte de mi pensamiento, pero también me he ayudado de otros autores en esa línea, como Gabriel Marcel, M. Nédoncelle, J. Lacroix, E. Lévinas, M. Buber, Paul Ricoeur; en algún tiempo Louis Lavelle. Sobre este filósofo dediqué un esfuerzo largo en mi tesis de doctorado, se trata de un trabajo que no pude publicar en su momento, sólo publiqué la bibliografía y un capítulo que se refiere a los valores en ese autor. Este breve capítulo es al que se refieren  algunos colegas como mi libro Ser y valor en la filosofía de Louis Lavelle. Hace muchos años cuando lo publiqué hicieron varias reseñas sobre este libro, entre ellos, Alberto Caturelli. Recuerdo que alguien me llamó por ese libro especialista y admirador de la filosofía de Lavelle.

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Emmanuel Mounier: Pensador y filósofo francés, preocupado por los temas sociales y políticos. Es considerado el fundador del personalismo

Hay un libro escrito por usted en el año de 1966, La filosofía del absoluto, publicado por la Editorial Progreso. Sobre este conozco algunos estudios que usted mismo me proporcionó, en ellos se señala que en la obra de José Rubén Sanabria hay una vertiente tomista. ¿Hay posibilidad de una nueva edición donde usted tome en cuenta esas observaciones?

En varias ocasiones he dicho que esa obra es mi primer estudio a nivel universitario. Si te has dado cuenta casi todos los autores que han reseñado el libro han escrito que soy un  filósofo tomista, incluso el filósofo italiano Sergio Sarti en su libro Panorama della filosofia ispanoamericana, hace un esbozo de mi filosofía con base en este libro. También Teófilo Urdanoz en su último volumen de la Historia de la filosofía, habla de mí, refiriéndose al mismo libro y me coloca como uno de los representantes del tomismo actual en México.

El mejor estudio que he visto sobre mi Filosofía del absoluto, lo realizó el Dr. Octavio Nicolás Derisi. Su estudio es una reseña muy completa que se publicó en uno de los primeros números de la Revista de filosofía de la Universidad Iberoamericana y también en la misma época se publicó en Argentina en la Revista Sapientia. El Dr. Derisi es quien habla explícitamente del tomismo de mi obra, pero también habla de la inclinación que tengo hacia la filosofía existencial.

El tomismo que conocí en la Universidad Gregoriana fue el trascendental, de la escuela de J. Maréchal. Allí me dio cuatro asignaturas uno de los profesores más actuales de ese tomismo, el Dr. Juan Bautista Lotz, las materias fuertes por supuesto fueron metafísica y estética. Este filósofo en muchas tesis me convencía, claro que él era fiel a muchas tesis de sus compañeros tomistas, aunque muy abierto al diálogo con la filosofía contemporánea, sin embargo, en algunos puntos desde ese tiempo me apartaba de mi maestro y lo sigo haciendo.

En mi libro de filosofía del absoluto presento muchos argumentos con tesis que aprendí del tomismo, pero también ahí están las bases de mi metafísica que con el tiempo he llegado a desarrollar, no sólo histórica, sino también la parte que llamo sistemática, por supuesto en otros estudios posteriores. Actualmente ya no sostengo toda la reflexión que traté en ese libro, cuando menos no la sigo al pie de la letra. Ojalá algún día alguien tenga interés de realizar una nueva edición de la Filosofía del absoluto y haga una revaloración de la obra con mucho cuidado.

En 1989 el Dr. Victorino Girardi Stelin escribió un extenso trabajo en Efemérides Mexicanas, sobre el libro que usted escribió con el título Filosofía del hombre. En ese interesante trabajo el Dr. Girardi dice: “La lectura de su Filosofía del hombre, me ha convencido, sin embargo, al menos en esta obra, el padre Sanabria se separa explícitamente de la filosofía escolástica y del tomismo. El Dr. Girardi evidentemente hace valoraciones muy favorables  sobre su libro, pero ¿usted cómo valora esa tesis?

En realidad la reseña del Dr. Girardi es un trabajo bien hecho. Le agradezco que haya tenido un tiempo favorable para leer con mucho cuidado mi libro. Se ve que está enterado de mi anterior obra por otros comentaristas. Además conoce uno de mis trabajos sobre Realismo y conocimiento en santo Tomás, publicado en Roma y que no conservo porque el último extracto de ese artículo lo presté y jamás regresó a mis manos.

En la revista de filosofía de la UIA escribí un artículo a petición de alguno de mis alumnos, Mi concepción de filosofía. Allí hay explícitamente la orientación de mi filosofía, ese es el espíritu del libro al que te refieres. La persona es el tema que ocupa la investigación de mi interés actual. Mi Filosofía del hombre, así lo pienso, es la síntesis de todos los trabajos que he realizado sobre el hombre. Son más de treinta artículos publicados en distintas revistas en el extranjero y en México.

Si me aparto o no del tomismo, esa no es tarea mía. Esas discusiones ya las he realizado en muchos trabajos. Que los críticos se encarguen de concluirlo. Lo escrito, escrito está. Además, hay otros trabajos sobre mi filosofía del hombre, que no se encargan de buscar, sino el aporte que hay en mi libro. Así lo han visto el mismo Victorino Girardi, Celina Lértora Mendoza, Sergio Sarti, Mauricio Beuchot, Juan Manuel Silva Camarena y otros.

Hace poco en la revista Espíritu en España un autor hizo una apreciación muy completa sobre la reflexión que hago del hombre; incluso ve la semejanza de la noción que tengo acerca de la persona con la postura que defiende como filósofo Karol Wojtyla. Algo muy sugerente, y espero que tú lo sepas encontrar en mis trabajos, santo Tomás desde mis primeros escritos ha sido uno de mis grandes maestros, claro que yo he tomado la doctrina de más valor para mi ontología del hombre, esto lo digo con verdad en mi trabajo El punto de partida de la metafísica. Cada que me refiero a santo Tomás, hago críticas fuertes sobre todo a tomistas que defienden aún los errores del maestro por fidelidad a su tomismo. Además si santo Tomás viviera en este tiempo no sería tomista, pero sí actualizaría y renovaría varios aspectos de su filosofía ya que fue conocedor de la historia del pensamiento hasta su época.

Hay en su filosofía un aspecto que me gustaría investigar porque creo que es importante para quien pretenda filosofar con seriedad. En efecto, usted es un pensador y un filósofo con sentido completo. Mi pregunta se refiere al método, ¿hay alguno en especial o utiliza varios en su reflexión?

Es una pregunta fundamental en mi filosofía y en todo pensador porque el método es el procedimiento y el camino que nos conduce a la meta que pretendemos llegar. En mi libro de “Lógica” hay algunas anotaciones sobre la necesidad y la importancia del método, tanto en la introducción como en los últimos capítulos.

En mi libro de Introducción a la filosofía propongo un esquema para estudiar a la filosofía. El estudio es histórico y sistemático. Quienes han reseñado este libro han apuntado el estilo con el cual lo escribí; hablan de una forma mixta para el estudio de la filosofía. Esto quiere decir que explico mi modo de filosofar  con la historia y con la temática de la filosofía.

Casi en todos mis escritos he insistido desde muy joven que si se quiere filosofar con seriedad, hay que partir de que la filosofía es metafísica y que el problema fundamental de la filosofía es el hombre. Por ello, hablo de ontología trascendental y de ontología del hombre.

En mi artículo El punto de partida de la metafísica, en Argentina me ocupé por primera vez del método trascendental. Este método no es ajeno a la filosofía, ya Emmanuel Kant lo había utilizado como reflexión, pero creo que su aportación fue incompleta porque no logró llegar a la ontología. Mientras que el aporte que recibí de la escuela de Lovaina apunta hacia una reflexión ontológica; en este punto me siento muy cercano a pensadores como Ranher, Lotz, Brugger, Coreth, aunque con algunas diferencias ya que ellos, para llegar al ser, parten de la abstracción formal, o del juicio; yo prefiero la intuición reflexiva u ontológica, y eso encaja bien con la reflexión de estilo agustiniana que me parece muy nutrida, viva y existencial.

En la revista de filosofía de la UIA he publicado seis artículos sobre metafísica, en el último de ellos hablo con más rigor de esta disciplina. Ahí ya puede verse mi postura al respecto. En esta línea escribí un artículo en 1988 Metafísica y metafísicas para la sociedad tomística en Argentina, no sé si lo publicaron, pero ahí está parte de mi reflexión. Finalmente hago una síntesis, en mi libro Filosofía del hombre, acerca del método fenomenológico trascendental, ya que con esto trato de investigar mi modo de comprender al hombre.

En la obra publicada hasta sus escritos recientes, ¿cuáles han sido las ramas filosóficas en las cuales ha contribuido al desarrollo del pensamiento filosófico?

En mis primeros escritos antes de 1950 ya me interesaba por el estudio del hombre. Así lo manifestaba en los escritos de poesía, de filosofía y algunos otros. Claro, con el tiempo fui madurando hasta que llegué a la conclusión de que la verdadera filosofía tiene que ser ontología. Hay en mi reflexión una ontología fundamental y una ontología trascendental, una ontología del conocimiento, una ontología del hombre, una ontología de la acción y una ontología del absoluto.

Tres disciplinas son las que he estudiado con más profundidad: ética, filosofía del absoluto y filosofía del hombre. Tengo tres libros, uno para cada disciplina y algunos trabajos complementarios. Por supuesto que a la filosofía del hombre o antropología filosófica he dedicado más estudios. Casi en todos hago hincapié a la noción que tengo sobre el hombre, sus características y capacidades. Investigo al hombre en sentido amplio, como persona, varón y mujer. No defiendo una metafísica abstracta sobre el hombre, tampoco me inclino por un feminismo cuando rescato la naturaleza y la dignidad de la mujer. También, en mi obra he contribuido con algunos escritos, sobre todo, con la ontología del conocimiento y con la metafísica así como te dije al principio.

He desarrollado parte de estas disciplinas históricamente, pero también en algunos escritos sistemáticamente. Tal vez algún día pueda reunir esos trabajos en un volumen especial. Este aspecto ya lo he discutido con el Dr. Mauricio Beuchot, quien me hizo la pregunta antes que tú.

Hay varios profesores cercanos a usted que hablan de la comunicación que tiene con filósofos  de América Latina y de Europa. ¿La correspondencia con filósofos de todas partes del mundo trata aspectos de esa índole?

Sí, efectivamente tengo correspondencia con múltiples filósofos de Europa y América Latina, muchos de ellos son conocidos desde hace muchos años; otros ya han fallecido. El contenido general de la correspondencia se refiere a aspectos académicos, muchos de esos datos me han servido para la sección de noticias en la revista de filosofía. También por correspondencia me han invitado a escribir a otras revistas del extranjero y de México; a participar a congresos de filosofía a nivel nacional e internacional. Hay pensadores con quien he tenido discusiones sobre algún punto filosófico o cuando menos aclaraciones que no se pueden decir públicamente. Conservo la mayoría de las cartas de filósofos, como José Sánchez Villaseñor, Octavio Nicolás Derisi, Agustín Basave, Michele Federico Sciacca, Joseph de Finance, Juan Bautista Lotz, Teófilo Urdanoz, Raúl Fornet Betancour, Abelardo Lobato, Alain Guy, Daniel Herrera Restrepo, Eudaldo Forment, Celina Lértora Mendoza, Van Steenberghen, Gómez Caffarena, Pier Paolo Ottonello, Padhila, Adela Cortina y muchos más.

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Eudaldo Forment Giralt, uno de los representantes más importantes del tomisto reciente

En varios escritos cuando se refieren a usted no falta algún halago sobre la revista de filosofía, y sobre todo, se menciona el esfuerzo inagotable del director de la revista, ¿por qué tanta insistencia en la revista de filosofía cuando se refieren a usted?

La revista de filosofía de la Ibero es la actividad a la que he dedicado más tiempo. Prácticamente he sido su director desde 1968 hasta la fecha, pero sobre todo, fui el fundador de la revista un año antes. La idea ya la tenía desde algunos años atrás, claro que me hacía falta el apoyo de las autoridades académicas de la UIA. En 1967 lo comuniqué a un grupo de estudiantes entre ellos José Ramón Ulloa. Pero principalmente recibí el apoyo del padre Héctor González Uribe, quien era director de la Facultad de Filosofía. Así que llevo dirigiendo la revista con verdadero entusiasmo treinta años, en ella he dejado mis más grandes esfuerzos. Por supuesto que me han ayudado otras personas, sobre todo, directores de filosofía como: Miguel Mansur Kuri, el padre Fernando Soto Hay y otros colaboradores de aquí de la Ibero. Si consultas el índice de la revista hasta 1967, ahí puedes ver un panorama de innumerables autores de Europa y América Latina que han colaborado con sus artículos y algunos también con sugerencias para mejorar la revista.

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En la sede de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, de izquierda a derecha: Dr. Julio Pimentel Álvarez, maestro Juvenal Cruz Vega, Dr. Tarsicio Herrera Zapién (atrás, al centro), Linda Hypatía Cruz Loaiza (13 años de edad, estudiante de griego, latín y español), Dr. Mauricio Beuchot Puente y la Dra. Martha Patricia Irigoyen Troconis

Es sabido que usted tiene una extensa obra publicada distribuida en revistas especializadas de filosofía y de humanidades, aquí y en el extranjero, ¿cómo podemos tener acceso a esos escritos?

Los artículos que he publicado hasta los recientes son más de cien. Hace poco intenté realizar una lista cronológica de ellos por insistencia del Dr. Eudaldo Forment y del Dr. Mauricio Beuchot, a raíz de un trabajo sobre mi filosofía. Actualmente no he terminado esa obra, ya que ocupo largas horas en la revista de filosofía y en la docencia. Sé dónde están publicados mis escritos, físicamente no conservo todos. He publicado sobre historia de la filosofía, sobre el hombre, sobre ética, sobre metafísica, sobre ontología del conocimiento, sobre filosofía de Dios, etcétera.

Hay artículos que publiqué en actas de congresos de filosofía, por ejemplo en los tres congresos a nivel mundial de filosofía cristiana, en los congresos que ha habido sobre santo Tomás de Aquino. Desde 1950 he colaborado con algún artículo; el más reciente fue sobre el realismo y el conocimiento en Tomás de Aquino, en Roma en 1982. También colaboré en 1995 en el congreso internacional sobre la filosofía de Michele Federico Sciacca con la conferencia: Actualidad del pensamiento de Sciacca.

Evidentemente, la mayoría de mis artículos en su origen han sido conferencias, los he dejado descansar durante un tiempo, luego los actualizo y finalmente los envío a alguna revista con alguno de mis amigos de México o del extranjero para que se publiquen. Tengo artículos por ejemplo en Ábside, Estilo, Sapientia, Giornale di Metafísica, Alvernia, Comunidad, Humanidades, Signo, Libro anual, Nueva generación, Humanitas, Logos, Estudios, Analogía filosófica, Eidós, Filosofar cristiano, Espíritu, Filosofia oggi; sobre todo, en la revista de filosofía de la Universidad Iberoamericana, en ella he publicado más de cuarenta artículos de diversos temas. En algunos volúmenes he colaborado con verdadero entusiasmo; por ejemplo, recientemente en el IMDOSOC publiqué en el Manual de Doctrina Social Cristiana, La dignidad de la persona humana.

Todavía conservo algunos trabajos inéditos, se trata de una serie de conferencias que no han sido posibles para su publicación. Otros trabajos los envié en su momento a alguna revista y no he tenido noticia acerca de ello. Constantemente recibo invitaciones para publicar alguno de mis artículos en otras revistas donde intercambiamos la revista de la Ibero. Hay dos artículos que envié para su publicación, el primero en 1989 en la Universidad Pontificia de México: Del misterio del hombre al misterio de Dios, y el segundo, Metafísica o Metafísicas, que envié en el mismo año que el anterior para que se publicara en la sociedad tomística argentina. Claro, conservo otros trabajos de valor, y espero que algún día los seleccione para algún volumen especial.

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