La angustia (1) – José Contador

Reminiscencias

José Contador

Estaba próximo el fin de semana. Entre el personal y algunas solicitantes de servicio había un evidente intercambio de pícaras miradas y no faltaba el comentario bien y mal intencionado. ‘¿Cómo te vas a vestir?’, ‘¿a donde se van a ir?’, ‘¿por cuánto tiempo?’, ‘¿él no te ha dicho nada?, ‘que todo sea para bien’, ‘vaya bien’, ‘¿ya tienes todo?, ‘¿ya no regresarás? ¡Uuuuuu-yu-yuuuy! Todo era risas y algarabía y buen humor- Los comentarios eran con frecuencia de despedida y buenos deseos. No era para menos, la enfermera de la clínica contraería nupcias y ya había presentado su renuncia a partir de mañana sábado, para dedicarse a las labores del hogar. Muchos le aconsejaban que no se fuera, que pidiera permiso y regresara, pero la decisión ya estaba tomada. Así, al terminar las labores del viernes, ella colgó la bata entre buenos deseos y muchos abrazos de sus amistades.

En la clínica de Cepeda, del mismo estado, el sábado la enfermera titular se encontraba de descanso y la enfermera suplente se presentó a trabajar como de costumbre y, transcurrida la mañana, todo era como siempre. Hasta que una señora se presentó a pedir consulta por un cuadro de diarrea, que la auxiliar resolvió con relativa facilidad. A la unidad médica había asistido una voluntaria de la comunidad, para acompañarla durante la jornada. En el estado, mensualmente, el personal de enfermería recibía capacitación y a estas sesiones podían asistir voluntarios de la comunidad, quienes ya podían tratar enfermedades respiratorias y diarreicas sencillas.

Poco después del mediodía, cuando el sol se espesaba y hacía sentir su poder sobre los habitantes, se apetecía algo líquido y fresco para refrescarse un poco del calor agobiante. Para su buena suerte, un vendedor de refrescos y raspados pasó por la clínica, a quien le compraron el preciado líquido. Como nadie más había asistido a pedir consulta, se sentaron plácidamente a disfrutar de sus refrescos. Más aun, cuando sabían que ese día los médicos no asistirían, ya que se concentraban en la Capital junto con los médicos de los equipos de supervisión, para cobrar su salario y para impartirles la capacitación mensual. El domingo lo tenían libre y se presentarían a la Unidad médica hasta el lunes por la mañana…

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.